domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña literaria: Instrumental - James Rhodes


La música fue su salvación. James Rhodes fue víctima de abusos durante su infancia y su vida ha estado marcada por esa tragedia. Escuchar a Rajmáninov en bucle durante su adolescencia y descubrir el Adagio de Bach en una sala psiquiátrica le ayudó a combatir sus demonios y a transformar su vida. James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano en la actualidad y un gran renovador en la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en The Guardian y ofrece recitales en todo el mundo. Instrumental son sus memorias, que vieron la luz en Reino Unido después de que el tribunal supremo levantara el veto que pesaba sobre la obra. Todo un tributo apasionado al poder terapéutico de la música y que aborda cuestiones fascinantes sobre cómo funciona la música clásica y sobre cómo y por qué puede cambiar nuestras vidas.



Título: Instrumental
Autor: James Rhodes
Año de publicación: 2015
Editorial: Blackie Books
Género: Autobiografía; No ficción

Este es un libro que puede impactar mucho. Puede herir sensibilidades. De hecho, lo hace de forma bastante fácil. Yo he sentido escalofríos, arcadas, tristeza y, en algunas partes, alegría. Por tanto, aviso desde el principio que es un libro que no es para todo el mundo, pero que, sinceramente, a mi me ha encantado.

No es una novela. No es ficción. Es la realidad de un hombre pura y dura. Nos encontramos ante la autobiografía de James Rhodes, un pianista muy reconocido actualmente en el mundo de la música clásica que, en su infancia, sufrió abusos sexuales por parte de su profesor de gimnasia del colegio.


Es por esto por lo que el texto cuenta con dos elementos fundamentales que vertebran toda la historia. El primero consiste en los ya mencionados abusos sexuales, así como sus consecuencias a largo plazo. Esta parte es dura, brutal, como si te metiesen una bofetada en la cara. El autor no se guarda nada, relata los hechos con una sinceridad y una claridad que no evita en ningún momento la incomodidad al lector. Llama a las cosas por su nombre, por muy duro que sea. Y es algo que agradecer, porque, aunque todos sepamos de la existencia de estas situaciones, no tenemos un conocimiento real de ello, y sobre todo. no somos conscientes de todos los problemas posteriores que ello generará, más allá del propio acto del abuso.

Y es que no solo me encontré con los problemas que yo sabía que se daban tras un episodio así (Depresión, ansiedad, culpabilidad, vergüenza, autolesiones,...), si no que lo cierto es que hay una ristra de efectos que no me esperaba, pero que no dejan de ser lógicos. Como los dolores y los problemas de espalda que el protagonista sigue acarreando en la actualidad, la disociación con la realidad, numerosos síndromes psicológicos que le llevan a tener varias personalidades, así como a la manipulación y la mentira para poder llevar a cabo sus objetivos en un camino autodestructivo que le llevó al mundo de las sustancias adictivas, así como de la promiscuidad sexual. Toda una vida llena de lucha y de sufrimiento que pocas veces imaginamos cuando oímos hablar de los abusos sexuales. Es por ello que esta autobiografía me parece un libro muy necesario para poner de relieve estas realidades con las que intuyo que muchos lectores, como yo misma, no estarán familiarizados.

El otro elemento de la narración que me ha parecido vital es el de la música clásica. La música es lo que salva al autor, desde que es pequeño y descubre a los compositores clásicos. En numerosas ocasiones vemos como la música clásica y el piano ayudan a Rhodes a estabilizarse, o al menos a intentarlo. El objetivo de convertirse en pianista se convierte en un punto referente constante en su mente caótica. Y además ello le lleva a conocer a personas que le ayudarán muchísimo no solo en su camino musical, sino también en el resto de aspectos de su vida.

Una de las partes más curiosas del libro consiste en que el autor al principio de cada capítulo, nos habla de una obra musical a modo de introducción. Nos habla del compositor, así como de la pieza, su importancia musical, lo que significa. o la historia que se esconde tras el origen de la misma. Al principio del libro hay un enlace a una lista de reproducción de Spotify donde estan todas las canciones mencionadas. Yo leí el libro escuchando la canción correspondiente a cada capítulo, y la verdad es que me resultó una experiencia muy interesante y que, personalmente, conecté mucho más con todo lo que estaba leyendo escuchando de fondo la música especialmente elegida por el autor.

El entramado de la industria de la música clásica también está muy presente. Rhodes no se corta un pelo a la hora de criticar el encorsetamiento de dicho mundo, y la falta de innovación, mientras que explica que porqué su manera de trabajar en ello es diferente a lo que usualmente se hace. Esta parte en algún momento se hace pesada. A mi particularmente me aburrió mucho toda la cháchara sobre discográficas y críticos.

El autor, no obstante, no se victimiza ni se idealiza debido a los hechos tan duros que ha vivido. Muestra su enfado, su realidad imperfecta y mutilada. Enseña que, ya sea consecuencia de los abusos o no, es un ser que dista mucho de ser perfecto, aunque me ha dado la sensación de que a veces cae un poco en la autocompasión, así como de que su visión sobre sí mismo está muy parcializada por las limitaciones que le imponen sus problemas psicológicos.

No obstante creo que es un libro magnífico, que nos acerca a una realidad muy dura sin tapujos de ningún tipo. Muchos hablan de él como un libro de superación, pero yo lo veo más como un libro que habla de como seguir viviendo con algo terrible y todas sus consecuencias. Porque la superación se vuelve algo realmente complicado, y ello no implica que no puedas vivir y disfrutar las cosas, aun cuando la realidad te ataque de vez en cuando. En conclusión, he visto una lucha constante, un sufrimiento combinado con cosas maravillosas que puedes encontrar a lo largo de tu vida. Queda, sin duda, muy recomendado.

UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO

LA MUERTE Y LAS MÁSCARAS - JAMES ENSOR - 1897