martes, 3 de octubre de 2017

La pequeña pasión - Pilar Pedraza

La mujer que cuenta esta inquietante historia está escribiendo un estudio sobre un Papa del Renacimiento cuando algo a su alrededor empieza a desmoronarse: Partenio, su admirado profesor, cae mortalmente enfermo; el amigo escultor, genio prometedor, se precipita en una depresión suicida; el escarabajo disecado, a la vez bicho asqueroso y mágico fetiche, inicia un proceso de descomposición; el gato, cómplice de su fuerte naturaleza leonina, se impacienta; los recuerdos de la casa familiar enmohecen en sus cajas; hasta el Papa de su estudio nunca es acabado de embalsamar; pero sobre todo Gabriel, el ser amado, recibe misteriosas llamadas, que le alejan de casa por las noches, mientras se apodera de su alma diabólica un extraño mal corruptor. De las simas infernales de esta pequeña pasión, la narradora ya no retornará la misma.





Título: La pequeña pasión
Autora: Pilar Pedraza
Año de publicación original: 1990
Editorial: Tusquets
Género: Terror y Gótica

Conocí a esta autora gracias a una mención que le dedicaron en una de las charlas de la edición de 2016 de la Andalucía Reader Con (ARC). Se la ponía como ejemplo de autora española en el género de terror, y se daba a entender el poco reconocimiento popular con el que contaba. Así que, sin dudarlo, apunté su nombre en una libretita, dispuesta a descubrirla.



No ha sido hasta casi un año después de aquello cuando, dando un repaso a esa libreta repleta de notas desordenadas, he visto su nombre perdido en una página y me he animado a leer a esta autora, empezando con La pequeña pasión, una novela corta que no llega ni a las doscientas páginas de extensión, pero que me ha resultado una lectura exquisita.

No es fácil tratar de describir una novela tan especial, tan única y tan poco clasificable como La pequeña pasión. Su protagonista, una mujer de la que no conocemos el nombre, se nos muestra como una persona madura, intelectual y educada, a la que encontramos rodeada de pequeños detalles que la marcan tanto a ella como a su entorno: su mentor y profesor, Partenio, un sobrenombre clásico, el que la instruye desde su juventud en el mundo de la cultura grecolatina, su pareja, gracias al que vamos viendo el desarrollo de una relación tóxica que será una de las claves del desequilibrio de nuestra protagonista, su amigo el Escultor, inmerso en una crisis vital y artística, su fósil de escarabajo, una pieza de gran valor para ella que empieza a desmoronarse, y la relación con su gata, algo que nos va a recordar siempre el carácter felino del personaje protagonista, a la que desde el principio se la identifica con una leona, en lo que podría ser un guiño al cine clásico de terror, a la Femme Fatale de La mujer pantera.

La figura de su mentor, su profesor, estará presente en la obra gracias a uno de los hilos conductores de la narración, que es el artículo que la protagonista escribe sobre un Papa del Renacimiento. La redacción de dicho artículo también nos lleva hasta el universo de la casa de los abuelos de la protagonista, con numerosos elementos de carácter gótico: reliquias familiares, una biblioteca fantasmal, cartas de amor secretas e incluso un fantasma propio.

Todos estos elementos, guiños y referencias culturales contribuyen a un ambiente de terror en el que los elementos fantásticos se integran con facilidad, como los fantasmas, los vampiros, o una segunda naturaleza animal, con el progresivo desequilibrio de la protagonista, que nace con las sospechas de una infidelidad por parte de su pareja.

Poco a poco la narración va tomando tintes oníricos y surrealistas, y más que ser una narración coherente, se vuelve difusa, extraña, muy poética y de gran belleza, contando todo desde el punto de vista de su protagonista, de modo que no podemos saber si se trata de un revoltijo de situaciones de terror gótico o del descenso a los infiernos de una mente desequilibrada.

El caso es que da igual, porque con una narración tan exquisita, un gusto por lo decadente tan refinado, una corrupción de la belleza aún más hermosa, como la que encontramos en esta novela corta, no hace falta saberlo todo. Ni siquiera importa el final, puesto que las frases maravillosamente construidas, la ambientación terrorífica y decadente son más que suficientes para justificar la lectura de La pequeña pasión.

Sería imposible analizar todas las referencias y guiños culturales que hallamos en menos de doscientas páginas, pero basta con decir que se entremezclan lo grecolatino, lo gótico y lo contemporáneo en un puzzle desquiciado que hará las delicias de los lectores de terror. Y de los que no son asiduos al género también. De este modo, recomiendo muchísimo esta lectura, corta, pero intensa, que me ha gustado muchísimo.

UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO

PESADILLA - HENRY FUSELI (1781)



jueves, 30 de marzo de 2017

Adopta Una Autora #2: La chica de ojos verdes - Edna O'Brien

Caithleen y Baba, dos amigas irlandesas - encantadoras unas veces, contradictorias otras -, se han instalado, tras una adolescencia de paisajes rurales e internados, en una excéntrica pensión de Dublín. Bajo las luces de la gran ciudad, sus vidas giran y se agitan en torno al tumulto y a la confusión de las nuevas amistades, las madrugadas fuera de casa, las aventuras y desventuras, y los amoríos insignificantes. Esta novela es un bellísimo ejemplo de iniciación a la vida y a la feminidad.



Trilogía Las chicas de campo
#1 Las chicas de campo - Reseña aquí
#2 La chica de ojos verdes



Título: La chica de ojos verdes (Girl with Green eyes/ The lonely girl)
Autora: Edna O'Brien
Año de publicación original: 1962
Género: Narrativa contemporánea


La chica de ojos verdes es la segunda parte de una trilogía que Edna O'Brien, mi autora adoptada para la iniciativa Adopta una autora, escribió durante los años sesenta acerca de unas chicas jóvenes creciendo y madurando en la Irlanda nacionalcatolicista de los años cincuenta.

La protagonista de esta novela es Caithleen, acompañada de su amiga Baba, a la que en el libro anterior, Las chicas de campo, habíamos visto pasar de su niñez a su adolescencia entre el pequeño pueblo irlandés donde nació y el internado de monjas donde ha recibido educación. Ahora las dos amigas se ganan la vida en Dublín, viviendo en una maltrecha pensión e intentando disfrutar de su juventud, teniendo las diversiones de unas chicas jóvenes de la época.

El entorno que nos contextualiza la novela es gris, nublado, arrastrado por la inercia en la que Caithleen se deja llevar, yendo con Baba de fiesta en fiesta, buscando ambas siempre el mejor modo de divertirse un poco, de dar un poco de color a la vida melancólica de unas chicas marcadas por su educación rural y por la religiosidad que le ha sido inculcada, sobre todo en el caso de Caithleen. En sus vidas han aparecido una galería de personajes particulares que pueblan la ciudad, en su mayoría hombres, de los que se hacen acompañar en sus salidas y que, en modo alguno, colman las expectativas de unas chicas educadas para buscar marido, pero que no encuentran al hombre de sus sueños.

Y es que esta novela nos retrata a la juventud femenina de la época, y como esa educación rural y represiva que han recibido tanto en su hogar como en el internado católico, no las ha preparad en absoluto para la vida en una ciudad como una mujer joven. Caithleen peca tanto de ingenua como de irresponsable, y, a pesar de resultar una chica irlandesa muy tradicional, se deja llevar en una aventura con Eugene, un hombre que es todo lo opuesto a ella, a su vida y a los valores morales que le han inculcado. De este modo, Kate, como nuestra protagonista pasa a llamarse en ese nuevo mundo en el que se adentra, sintiéndose cada vez más adulta, nos sirve como contrastar y conocer el entorno cerrado, católico y machista en el que se movía la mujer irlandesa de los años 50, y que se retrata desde el punto de vista totalmente subjetivo de nuestra protagonista.

Esta es una de las cosas más notables de la novela: el hecho de ver la perspectiva de esta situación femenina desde el punto de vista de una chica que está convirtiéndose en mujer, sin ocultarnos mediante ningún filtro todos sus pensamientos. Caithleen nos cuenta sus anhelos, sus deseos, sus opiniones, lo que le gusta, lo que desprecia, y como ve la sociedad irlandesa que se despliega ante sus ojos, tanto la urbana en la que vive como la rural de la que procede, sin ser generosa con ninguna y pintando un panorama despreciable e inhóspito, que es lo que ella percibe en torno a su persona.


Por otro lado, en su época este libro causó gran polémica cuando se publicó en Irlanda, donde incluso fue censurado y retirado del mercado. El escándalo vino provocado por el ya mencionado discurso sin tapujos de Caithleen, donde trata temas que en la sociedad de la época se consideraban un gran tabú, sobre todo si tenemos en cuenta lo tradicional de la misma. Las infidelidades, el sexo, los embarazos no deseados, las relaciones amorosas... son tratados directamente. No se utiliza un lenguaje demasiado directo o polémico, pero el simple hecho de hablar de ello sin inhibiciones, el haber colocado a un personaje femenino con reflexiones acerca de su sexualidad, fue suficiente para poner esta novela en el centro de un escándalo nacional.

A día de hoy, La chica de ojos verdes ha perdido este matiz polémico y morboso que la hizo un tema de conversación candente cuando se publicó en los años 60, pero sigue conservando el valor de su retrato sensible y poético, dotado de una narración exquisita, marca de la literatura de Edna O'Brien, que ya en ésta, su segunda novela, apuntaba a lo que iba a ser en un futuro: una de las narradoras en lengua inglesa mejor valoradas.

La historia que nos cuenta, además de interesante, mantiene un ritmo lento pero constante, que nos lleva a adentrarnos cada vez más y más en el mundo de Caithleen. Es una narración que, pese a los cambios que se han generado en la sociedad desde entonces, encuentra muchos lugares comunes con la actualidad, debido a las descripciones de la desazón femenina frente a la actitud que su entorno muestra ante ella.

En conclusión, nos encontramos ante una narrativa que, pese a su aparente sencillez narrativa, supone una novela particular y que merece la pena ser leída.


UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO

COMMONWEALTH - BO BARTLETT - 2008 - ÓLEO SOBRE LINO

lunes, 23 de enero de 2017

Club Pickwick #4: Pioneros - Willa Cather





Situada en una pequeña localidad de Nebraska a finales del siglo XIX, Pioneros relata una historia de inmigración y supervivencia cuya figura central es Alexandra, una valiente joven, que a la muerte de su padre, se hacer cargo de la familia y consigue sacar adelante sus tierras desafiando las convenciones sociales sobre el papel de la mujer.



Título: Pioneros (O Pioneers!)
Autora: Willa Cather
Año de publicación original: 1913
Editorial: Alba Editorial
Género: Clásicos




Pioneros ha resultado ser el libro escogido para leer en Enero en el Club Pickwick, ese club de lectura de clásicos del que ya os he hablado alguna vez. Esta primera lectura del año es un libro del que no había oído hablar, aunque si que me sonaba de algo su autora. Sin saber mucho sobre él, decidí comprarlo y aventurarme entre sus páginas.

Páginas que no son muchas. Es un libro que se lee en poco tiempo, no solo a merced de las aproximadas 260 páginas que gasta, sino a la agilidad de su narración y a la fluidez de una prosa que a menudo dibuja escenas e imágenes de gran belleza sumidas en el entorno y el desarrollo de la historia.

La novela comienza y termina en Alexandra, una chica de origen sueco, a la que conocemos siendo una joven, dispuesta a trabajar pese a las adversidades generadas por la tierra, en la zona menos poblada del Estados Unidos de finales del siglo XIX, y a la que iremos viendo evolucionar a lo largo de su vida a través de grandes saltos temporales. Al principio es una adolescente que sufre viendo como se apaga la vida de su padre y como va a tener que tomar importantes decisiones acerca de la gestión de las tierras, del modo de vida que llevarán y en el que, a todas luces, ella será la cabeza de familia, la que cargue con todos los deberes y con la evidente falta de luces de sus hermanos varones.

Mediante saltos temporales, vamos viendo como Alexandra permanece en la tierra que hereda de su padre, pese a todos los cambios y todas las adversidades que van surgiendo. Estas dificultades son de toda índole, desde la personal, con el abandono de numerosos vecinos, incluidos Carl Linstrum, su amigo más íntimo, hasta la natural, con una tierra difícil de trabajar, sequías, la oposición de sus hermanos a sus iniciativas... pero Alexandra se mantiene contra viento y marea, fuerte, hasta ir consiguiendo sus objetivos.
No obstante, esta narración ligera y entretenida abarca mucho más pese a su extensión. Se nos muestra una galería de secundarios muy atractiva, donde se tocan diversos temas, como la moral social de la época, o la estructura de la misma, resultando muy interesante por ver las divisiones según la procedencia de los pioneros que dan título a la novela, desde países como Francia, Noruega, Suecia, Bohemia... resultando muy interesante ver como conviven culturas tan distintas, transformándose poco a poco en una misma identidad cultural.
Alexandra es la figura principal tras la que emergen todas las tramas más secundarias, destacando la de su hermano pequeño, Emil, y la de su joven vecina y amiga, Marie Sabatha, sin olvidar la de Carl Linstrum. Pero frente a todas estas historias, fascinantes e intrigantes, Alexandra se revela como una mujer fuerte, siempre segura de sus decisiones, aunque vayan a contracorriente del mundo, o de lo que se espera de ella, desafiando a unas convenciones sociales a las que gana una y otra vez. Me encanta como el personaje demuestra ser inteligente, prudente, pero a la vez atrevida a la hora de seguir sus instintos, que han nacido de un razonamiento lógico. Sin duda, por ella, ya merece la pena leer esta obra.

Pero también merece la pena leerla por la descripción de la vida de los primeros pobladores de aquellas tierras inhóspitas,  por ver lo que se consiguió con gran esfuerzo, formando una sociedad completa. Como el título dice, estos pioneros no decepcionan, pues se buscan la vida en un lugar donde es complicado hacerlo.

La trama secundaria de Emil y Marie es, para mi, lo que más desluce la novela, que contaba una historia sencilla, entretenida, que sabía transmitir el sentimiento del proceso que se ve en la novela, mientras que esa historia es un cliché muy predecible que, no obstante, culmina en una narración y una descripción bellísima que hace poca justicia a dicha trama.

Vista con perspectiva, la historia no es un prodigio argumental ni narrativo. Está bien contada, es interesante, pero muy sencilla y muy fluida. Su magia está en todo lo que transmite al ser leída, pues es un libro con una personalidad propia y unos personajes y un entorno que te atrapan. Así que, pese a su simplicidad, no tengo más remedio que recomendarlo por lo altamente disfrutable que me ha resultado.



UNA OBRA DE ARTE PARA ESTE LIBRO

UP JERICHO - DANIEL GARBER